Otras entradas de este señor

Gracias, Radiohead

Para quienes intentamos hacer humor partiendo de la música, en nuestro caso en dosis semanales, el nuevo videoclip de Radiohead, Lotus Flower, es un filón. Thom Yorke ha creado un subgénero humorístico que con el tiempo se convertirá en toda una categoría como los chistes de Lepe o el inglés, el francés y el español: el tonto que baila.


Redefinición de los conceptos “Forever Alone”, “It’s Something” y “LOL”

EDITADO:
Y encima, nuestro Manuel Bartual deja claro con este soberbio montajazo lo que todos pensamos del vídeo en cuestión: es como comer mierda.

Las versiones más imprudentes de la historia

Bueno, pues a tope siempre. Siempre a tope. A tope de trabajo y a tope de risas estamos los responsables de Dando la Nota, y por eso no podemos actualizar este blog todo lo que nos gustaría. Que si ¡Infiernos!, que si guindas de Regreso al Futuro, que si la cita ineludible de Dando la Nota… ¡¡Un sindiós!!

Pero no queremos dejaros abandonados del todo, y menos esta semana, donde hablamos en nuestra entrega de El Jueves de cosas como esta:

Es decir, versiones horrorosas, covers del infierno. Pero también versiones raras, extremas, inesperadas, jocosas, disfrutables y picuetistas. Para celebrar que el mundo de las versiones es inagotable os hemos preparado una lista de Spotify muy especial:

Dando La Nota’s Versionazas

Hay de todo. Asquerosidades sin excusa y genialidades irrepetibles. Respeto mal entendido y chorradas como pianos. Y Dando la Nota, como siempre: jugando con El Bien y El Mal.

¡Villancicos satánicos y mucho más!

Vaaaaale, otra vez con retrasos como los de un Monteys cualquiera, pero esta vez tenemos la excusa perfecta, ya veréis.

Ante todo, esta semana en Dando la Nota: nos hemos vestido de pastorcillos y caganers (aunque eso un poco todo el año) y hemos entonado un Dando la nota sobre villancicos, referencias al rock satánico y los aguinaldos incluidas. Nos ha quedado tan salado como de costumbre. Pero si hemos estado enmudecidos durante estas semanas es porque 2/3 de Dando la Nota hemos estado preparando una nueva serie para El Jueves. El tercio restante, Manuel Bartual, muy españolamente, ha mirado y dado consejos como un jubilado.

Pero John Tones, servidor, y Luis Bustos, que anda por aquí cerca, hemos creado una serie muy especial por dos razones. Primero, porque va dentro de un nuevo suplemento de cuatro páginas de la revista, llamado Gas de la Risa, donde quedará relegado lo más bruto, salvaje, inconsciente y surreal de El Jueves, y donde hay firmas como Jorge Parras, Mamen Moreu, Guille, Jonathan Millán y Miguel Noguera, Gustavo Sala, Ata o Cornellá, entre otros. Y la segunda razón es que nuestra serie, ¡Infiernos!, es de continuará. Es decir, cada semana la historia que cuenta (un joven pajero, Rober, descubre que su alma ha sido arrebatada por un maquiavélico diablo) irá avanzando poco a poco. ¿Cómo recuperará Rober su alma? ¿Se tendrá que disfrazar de Carmen Miranda? ¿Se llama la serie ¡Infiernos! por algo en concreto? Todo eso y mucho más, cada semana en El Jueves. ¡Nos leemos (más)!

No se puede ser más raro

Eso que ven ahí es el complemento perfecto para el Dando la nota que todavía se puede leer en kioscos (¡tan sólo hasta mañana, corran a por él!). Se trata de un exhaustivo repaso, en formato fanzine, de la Música Increíblemente Extraña que reivindicamos en la última entrega de nuestra sección. La música más rara del mundo no sólo son 124 páginas llenas de información sobre grupos tan demenciales, entrañables y/o maravillosos como Raymond Scott, Los Bítels de Cádiz, Genesis P-Orridge, Yma Sumac, la Rata de Antequera, Anton Szander Lavey, Reynols, Autobahn, Los Caballitos de Düsseldorf, León Thérémin, Wild Man Fischer, el canto de la ballena jorobada, Les Luthiers, Matthew’s Celebrity Pixies, Charles Manson, Michael Aspinall, The Banana Splits o Fraggle Rock, sino que incluye un CD con nada menos que 166 canciones extrañísimas e imprescindibles. Podéis encontrar este joyón, si sois de Madrid, en The Comic & Co, y si aún así no hay suerte, escribiendo a su autor, Frunobulax.

Dando la nota no hace publicidad a menudo, pero creednos, un sitio donde os explican el cómo y el por qué de fenómenos humanos como este…

…tiene todo nuestro apoyo.

¡Métele más reverb, tontorrón!


Un pesao


Un brasas


Una superabuela

Os ruego, además, que vayáis a la dirección web de este último vídeo para ver el comentario que escribe el propio fan que ha subido el vídeo: «el mejor solo de brian may con delays - disfrutadlo aunke sea largo». ¡El propio fan! ¡«Disfrutadlo aunque sea largo»! ¡Él es el primero en reconocer que eso no hay quien lo soporte!

En fin, fieles a nuestra vocación de servicio público, en Dando la nota no tenemos más remedio que hacer de subconsciente de gente como este fan, que está harto de su guitar hero (el pesado, no el juego), y no sabe ya cómo ponerse. Por eso, en la entrega de Dando la nota que podéis leer este miércoles en El Jueves, nos centramos en los egos más grandes y los pelos más feos del rock: los guitarristas. Gente con instrumentos que pesan poco y que necesitan ir a pares en los grupos para no sentirse intimidados por los bellos de la banda: el noble e imponente batería y el atractivo e irresistible bajista. ¡No se lo pierdan!

John Tones, bajista.

Extra Bares: 20 formas de cerrarlos

El esperadísimo Extra Bares de El Jueves ya está a puntito. Con un vaso de chupito de regalo, una muy posible sartenada de atentados a la salud pública entre sus páginas y (¡atención!) una entrega DOBLE de Dando la nota. Este miércoles toca homenaje a esos antros de degeneración etílica y retretes hediondos que son los bares de toda la vida. No clubs. No afters. No discopubs. Bares, cojones, bares.

Para celebrarlo, os hemos preparado una variopintísima lista de reproducción de Spotify que hemos titulado, con nuestra habitual concisión verbal, 20 canciones para cerrar bares y que dan cuerda para, al menos, otros 20 minutos de hacer el asno. Canciones lentas, rápidas, baladones, clasicazos, subidones, tontunas y versionzacas sin mucho en común más allá de que por mucha rotura que se tenga, por muy borracho que vayas, si te ponen cualquiera de ellas cuando encienden las luces del local, te sacas la genitalia y te subes a la barra a corear como si no hubiera un mañana. Y posiblemente no haya un mañana porque amanecerás en comisaría. Pero ese último gustazo no te lo quita nadie.

Amigos, estas 20 canciones son nuestro homenaje a cerrar con dignidad un bar. A cerrarlo en lo más alto. A que te echan a la puta calle, sí, pero con ganas de comerte el mundo (aunque esa noche, una vez más, no te vas a comer una mierda). O dicho de otra manera: los miembros de Dando la nota se comerán el alma del dueño del próximo bar que ponga Karma Police para echar a los parroquianos. Qué bajonera más desagradable, la madre que los parió.

Suscríbite a 20 canciones para cerrar bares y que dan cuerda para, al menos, otros 20 minutos de hacer el asno.

Canciones del verano que no dan ganas de graparse los huevos a un cáctus

¿Cómo están yendo los calores? Terribles, ¿verdad? Bueno, desde Dando la nota, lo único que podemos hacer es la risa anual en torno a la canción del verano, como podréis leer en la próxima entrega de la sección en El Jueves del miércoles. Como podéis sospechar, va a ser una semana de horrendas melodías de veraniegas y de cagarnos en la cultura del chiringuito atroz como constructor de melodías aberrantes. Sin embargo, desde el blog queremos (aunque posiblemente hable solo en mi propio nombre aquí) romper una lanza en favor de según qué canciones del verano. Independientemente de que un videoclip con gente despendolada está siempre bien, y si no te gusta la música, pones el mute de la tele, hay alguna tonadilla veraniega que no termina de cagarla a los niveles de un Waka Waka cualquiera. La solución, por supuesto, está en irse a los extremos. Por ejemplo, el italodisco de los ochenta, un extremo conceptual, estético y musical que tiene una canción de primavera-verano con el mejor de los nombres posibles: Stop Bajon, del muy acojonantemente llamado Tullio de Piscopo. Así. No a la bajona. Stop. Nada más veraniego. Stop Bajón.

La mejor canción del verano, sin embargo, es una mucho más popular, y cantada en español. Se trata de No tengo dinero, del dúo Righeira. Os recomiendo que antes de echaros las manos a la cabeza la rememoréis en todo su esplendor. Toma supervideoclip.

Aparte de que la temática de la letra resulta espectacularmente apropiada para estos tiempos, os ruego que asimiléis la cadencia melancólica de la melodía, la extraña tendencia al rarismo de la letra… ¡Parece que está describiendo un decorado de Mad Max! ¡O una novela de ciencia ficción de los setenta! Ricos extraños en edificios inexpugnables, pobres desgraciados que ansían subir a los rascacielos… la cosa menos veraniega y más empochecida que se recuerda. Muy apropiado para la que se nos viene encima. Esta podría llamarse Start Bajona.

Bueno, y luego los bailes. LOS BAILES. Anda y aprende, Beyoncé, que eres muy pesadita.

Cuidadito con las camisetas

Ese chico tan afable que veis arriba, con una camiseta de los ancianos pero aún muy competentes e impactantes KISS es una víctima del drama del rock que vamos a tratar en la entrega de Dando la nota que aparecerá este miércoles en El Jueves: las camisetas de grupos. Que las minusvaloramos. No les damos la importancia pertinente. Y vaya si son importantes las puñeteras. No hay que tratarlas de cualquier modo. Por ejemplo, este gordito, que atiende a la gracia de Yannick Houbben, trabajaba como asistente en una guardería, y acudió a trabajar de esta guisa. Quién sabe si, en su rotunda amabilidad o necedad (según las versiones), pensaba inculcar algo de buen rock clásico en las impresionables mentes de las criaturas a su cargo. Pero cuando llegó a la guardería, se desató el horror: resulta que unas semanas antes, un chiflado en otra guardería belga había iniciado una masacre en la que había acabado con las vidas de tres personas, y en su descargo afirmó poco menos que KISS le había obligado a hacerlo. Y llevaba una camiseta del grupo. Total, que se le pidió amablemente a Yannick que volviera a su casa para cambiarse, accedió, y una vez allí, recibió una llamada diciéndole que mejor casi que no volviera. El cabreo comprensible de Yannick porque la guardería no iba a abonarle el taxi ha ido en aumento desde entonces, y se plantea denunciar al colegio.

Y todo por qué. Por una camiseta. Una camiseta de Gene Simmons, vale, un tío tan feo que hace desear golpearse con un martillo neumático en los cojones cada vez que lo ves sin maquillaje, pero una camiseta al fin y al cabo. Así que si queréis estar seguros de si tenéis o no un potencial peligro para la salud pública con esa camiseta de Shakira que os regaló vuestra tía abuela (y en este caso la respuesta es SI, lo sentimos), lo mejor es que atendáis a esta entrega de Dando la nota. Por vuestro bien.

Fauna que por donde pasa no vuelve a crecer la hierba

Esto que presenciáis ahí es una imagen tomada por nuestro Bartual en uno de sus múltiples peregrinajes festivaleros, el primer día de una edición de Benicàssim del pasado. Por ese mismo punto pasaron groupies, camellos, roadies, fans, fans extremos, pagafantas varios, familiares de los artistas, familiares de las groupies, familiares de los roadies, algún despistado que iba realmente a escuchar la música, un cargo político intentando dárselas de fan de algo, algún niño que no se había podido quedar con la abuela y a quien predigo de severos problemas auditivos en el futuro por muy enrollados que se las quisieran dar los padres y me imagino que una recua de guiris borrachos. Entre muchos otros. Es decir, fauna de concierto, que es el tema de la próxima entrega de Dando la nota en El Jueves, a la venta este próximo miércoles. O dicho de otro modo, la encarnación más aproximada que se nos ocurre del caballo de Atila. ¿La prueba? Aquí mismo: una foto del mismo lugar que arriba, tomada unos días después, y con la fauna de concierto habiendo desplegado todo su poderío sobre la zona.

DJs que sí molan

El repaso que hemos dado esta semana en El Jueves a esos infelices que son los DJs de pachanga, house, drum’n'bass, progressive y otras variantes de la misma gran zurraspa madre de todo lo horrible (aunque rítmico) que hay en el mundo, no quita para que haya DJs que sí respetamos. Mixmaster Mike es uno de nuestros intocables: se le rogó que dejara de presentarse (junto a otro titán, DJ Q-Bert) a los prestigiosos DMC World  DJ Championship porque ganaban siempre y así no había manera. Es el responsable del sonido de todos los discos de los Beastie Boys desde Hello Nasty, y sus compañeros de grupo le brindaron un merecido homenaje con esta sobrada de vídeo y canción: 3 MCs and one DJ.