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Extra Bares: 20 formas de cerrarlos

El esperadísimo Extra Bares de El Jueves ya está a puntito. Con un vaso de chupito de regalo, una muy posible sartenada de atentados a la salud pública entre sus páginas y (¡atención!) una entrega DOBLE de Dando la nota. Este miércoles toca homenaje a esos antros de degeneración etílica y retretes hediondos que son los bares de toda la vida. No clubs. No afters. No discopubs. Bares, cojones, bares.

Para celebrarlo, os hemos preparado una variopintísima lista de reproducción de Spotify que hemos titulado, con nuestra habitual concisión verbal, 20 canciones para cerrar bares y que dan cuerda para, al menos, otros 20 minutos de hacer el asno. Canciones lentas, rápidas, baladones, clasicazos, subidones, tontunas y versionzacas sin mucho en común más allá de que por mucha rotura que se tenga, por muy borracho que vayas, si te ponen cualquiera de ellas cuando encienden las luces del local, te sacas la genitalia y te subes a la barra a corear como si no hubiera un mañana. Y posiblemente no haya un mañana porque amanecerás en comisaría. Pero ese último gustazo no te lo quita nadie.

Amigos, estas 20 canciones son nuestro homenaje a cerrar con dignidad un bar. A cerrarlo en lo más alto. A que te echan a la puta calle, sí, pero con ganas de comerte el mundo (aunque esa noche, una vez más, no te vas a comer una mierda). O dicho de otra manera: los miembros de Dando la nota se comerán el alma del dueño del próximo bar que ponga Karma Police para echar a los parroquianos. Qué bajonera más desagradable, la madre que los parió.

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Futboleros!!

Desde Dando la nota no estamos dispuestos a que nos etiqueten como unos gafapastas de tres al cuarto, que miran por encima del hombro a los amantes del noble arte de dar patadas a un balón. Por ello, declaramos que si bien un 66% del staff se la suda lo que pueda ocurrir esta tarde, estaremos ahí, al pie del cañón junto al Pulpo Paul, la napia de Belén Esteban y la Reina Sofía. Y para ello, ahí os dejamos una lista de cancioncillas relacionadas con el fútbol….

Futboleros

…Ah, ¿que no os gusta? ¿Que la selección es un churro? ¡Peor es la lista de Iker Casillas que ha subido al iTunes, ojito!

ACTUALIZACIÓN: ¡¡¡¡TOMA, TOMAAAAA, Y TOMMAAAAAAAAAAAAAAA! :)

Pónmelo cortito, gracias…

En estos tiempos que corren, en los que todos vamos perdiendo el culillo estresados por la hora… desde Dando la nota os proponemos una estupenda lista de reproducción via Spotify, cuyas únicas reglas son que las canciones duren menos de un minuto y pertenezcan al mundillo pop.

El resultado, un batiburillo de temas con espíritu abstracto y en ocasiones hasta cómico, en el que por primera vez podrás disfrutar de 15 o 20 grupos seguidos sin ser interrumpido por anuncios incordiantes… ¡corre, corre!

Pónmelo cortito, gracias…

Hey hey, chocho

En España somos muy de traducir las cosas. Esta afición nuestra es algo que termina aportando nuevos matices a las obras adaptadas al español, como que los franceses y los rusos hablen siempre con el mismo acento o que Sayid parezca Apu, el del badulake de Los Simpson. Pero si algo hace que nuestra cabeza dé más vueltas que un disco de vinilo a 78 revoluciones por minuto es cuando algún músico extranjero decide cantar sus canciones en español.

Pasó en los noventa con Roxette, que en vista de su éxito por nuestras tierras decidieron marcarse un disco entero de baladas en español que, al tratarse de una traducción más o menos literal de canciones grabadas originalmente en inglés, provoca sonoras carcajadas a poco uno deja de reírse con el acentazo de Gun-Marie y comienza a prestar atención a las letras. Pero la que se lleva la palma en esto de cantar en un idioma diferente al suyo es nuestra amiga Avril Lavigne.

En la lista de reproducción que enlazábamos ayer no pudimos evitar incluir la versión en español de Girlfriend, el single del último disco de la Lavigne interpretado por la propia muchacha en la lengua de Cervantes. Lo acojonante viene cuando te pones a cotillear por Spotify y descubres que en realidad no sólo lo grabó en inglés y en español, sino también en francés, alemán, italiano, portugués… ¡japonés y mandarín!

La cosa tiene su truco, claro, porque lo único que canta en el idioma correspondiente es el estribillo de la canción, pero ya es más que suficiente para pasar un rato fascinado ante la aparente versatilidad lingüística de la que intentaron vendernos como el reverso tenebroso de Britney Spears. En Dando la nota hemos decidido ponernos en huelga y tan sólo escuchar una y otra vez todas estas versiones de la Lavigne en nuestros reproductores musicales hasta que Amaia Montero siga el ejemplo de sus compañeras de oficio y grabe su disco en francés, alemán, chino, árabe y todos los idiomas que haga falta, para ver si así la pena compartida es menos pena.

Por algo hay que empezar

Si algo tenemos en Dando la nota es buen olfato y sentido de la oportunidad. Sólo a nosotros se nos podría haber ocurrido dedicar una entrega a Spotify (la que se podrá leer en El Jueves que llega mañana a los kioscos) la misma semana en la que deciden lanzar una nueva versión de la aplicación. Nosotros hemos empezado a catarla y la cosa va camino de lo que cualquier avispado podía esperar: convertir a Spotify no sólo en una experiencia musical, sino también en una experiencia social.

Perfiles públicos, sincronización con Facebook y Twitter, bandeja de entrada con canciones recomendadas por otros usuarios y un buen montón de chuminadas más para hacer las delicias de los que nos sentimos orgullosos de decir que ya no vemos la tele pero acabamos friéndonos las retinas a costa de pasar nuestras buenas horazas delante del ordenador. La gran duda que tenemos ahora es si el control de cambios en las listas al que hacen referencia aportará también información acerca de los hijosdesumadre que, cuando te da por hacer pública una lista colaborativa, entran a borrar la recopilación de canciones que habías preparado con cariño, mimo y esmero.

Mientras esperamos la respuesta hemos decidido dar salida a Por algo hay que empezar, la primera lista de reproducción de Dando la nota confeccionada a seis manos entre Tones, Bustos y Bartual. 17 canciones como 17 soles que hablan de eso mismo, de principios, porque en Dando la nota apenas hemos terminado de calentar motores.

¿Qué tienen en común David Hasselhoff y Green Day?

Aparentemente nada, pero si uno decide ponerse a escuchar en Spotify las cancioncillas del vigilante de la playa, la sorpresa es mayúscula cuando, en el campo de “Artistas relacionados”, asoma gente como Green Day, Johnny Cash, Bruce Springsteen o… ¡Lady Gaga! ¿Pero qué cachondeo es éste? ¿Qué tiene que ver la versión de California Girls que se marca el Hasselhoff con American Idiot, aparte de que la letra de una podría estar refiriéndose al otro? ¿Qué parámetros se siguen aquí? Y la pregunta del millón: ¿de verdad es legal escuchar todo este chorro de música que nos ofrece Spotify así, por la patilla?

De todo ello hablaremos en la entrega de Dando la nota de esta semana, que la dedicamos a esta nueva forma de escuchar música que aquí, a los dandolanotistas, nos tiene entusiasmados. Y para que nadie se quede sin entender bien de qué va este invento, hemos decidido regalar 10 invitaciones para Spotify a los 10 primeros que comenten esta entrada. Basta con que nos indiquéis vuestro e-mail y os las haremos llegar tan rápido como consigamos apartar la vista de… de… de esto…