No sé vosotros, pero a mí este blog me cansa. Cuando lo propusieron, tiempo ha, en una de esas reuniones de planificación en que informáticos, diseñadores y autores nos mentimos mutuamente diciendo que todo va según lo previsto y que tenemos al timing cogido por donde le duele, a mí me pareció una buena idea: «Así avisamos al público de que la web va a cambiar, creamos expectativas, y total, esto sólo durará dos semanas». Lo malo es que ya ha durado más de dos semanas, no tenemos claro cuántas más habrá, y las expectativas están tan altas que la gente ya cree que en la nueva web regalaremos dinero. Por lo tanto, hoy he decidido cambiar de tema. Así que hola, qué tal, nueva web de El Jueves, vais a flipar, va a ser la hostia, los jefes llevan tanto tiempo haciéndose pajas que el techo de la sala de juntas ya parece la cúpula del Barceló en monocromo, bla bla bla bla bla. Y a todo esto —imagínenme sentado en un taburete con un muro de ladrillos al fondo—, ¿ustedes se han dado cuenta de la pachorra que tienen los funcionarios de correos?
El otro día, viniendo hacia aquí, me ocurrió algo muy gracioso. Bueno, corregiré el lugar común, para mayor exactitud: ocurrió volviendo de la redacción de El Jueves, y venía conmigo Xavi Morató, el que posteó aquí anteayer y posteará mañana. El caso es que entramos en una estafeta de correos, y un empleado nos dice: «Estamos haciendo el descanso; les atenderemos a las seis.» Y los siguientes trece minutos los pasamos Xavi, yo y sucesivos clientes en la oficina mientras el empleado en cuestión zascandileaba por la trastienda y su compañero disfrutaba de unas breves vacaciones por el vecindario, con visita al bar de al lado incluida, suponemos. Algunos de los presentes no contuvieron sus quejas. Yo me abstuve: tenía que confiar en esos pseudotrabajadores para enviar un paquete postal a Tarragona, y no me apetecía que por un rifirrafe acabase mi envío en una pedanía de Ulan-Bator. Sí aproveché, sin embargo, para reflexionar sobre la figura estereotípica del empleado de Correos, simpática conjunción de picaresca española e hipergonadismo funcionarial. En otras palabras: pensé en los megacojonazos de estos tipos que paralizaron la oficina entera, y harían lo mismo con el movimiento de rotación de la Tierra si estuviera en juego su merecido recreo de veinte minutos. «Es que nosotros también tenemos derecho a un descanso», dijo uno a alguien que le abroncaba por teléfono. Y no le faltaba razón, lo que me llevó a pensar a su vez en ese panfletillo que recoge nuestros derechos y que cumple treinta años en cuatro días. (De ahí el título de esta entrada: día C, de Constitución. No pensaríais que iba a volverme a apostar la reputación y un par de párrafos tautogramáticos a un deadline completamente arbitrario, ¿verdad?)
No he leído la Constitución, pero algo me ha quedado de haberla estudiado en el cole, y creo recordar que era un texto poco ameno en el que se citaban todos los derechos y deberes de los españoles. O eso, o hablaba de un niño muy pobre que se ponía al servicio de un ciego y el ciego era un cabrón, que es otro bodrio que estudié por aquella época; pero vamos a suponer que es lo de los derechos y los deberes. De hecho, recuerdo bien que muchos artículos empezaban así: «Todo ciudadano tiene el derecho y el deber de etcétera etcétera etcétera.» Este principio estaba bien pensado, porque te hacía sentir importante. Es un poco como un tío Ben que te dice «un gran poder conlleva una gran responsabilidad»: no sólo tienes el derecho; tienes el deber. Es por cosas como esta que la Constitución mola tanto, porque nos impone cosas, pero al mismo tiempo las reivindica, y eso nos halaga. Imaginaos un país chungo, de esos dominados por un tirano sin escrúpulos, que obligase a todo el mundo a comerse una mierda cada mañana. Si nos dijeran «tenéis el deber de comeros una mierda», nos parecería una dictadura horrible. Pero si tuvieran una constitución que dijera «tenéis el derecho y el deber de comeros una mierda», yo creo que nos la comeríamos con orgullo y todo.
Pues bien, nuestra constitución cumple 30 años el próximo lunes (¿o es el sábado, y el lunes es la Purísima? Es igual, el caso es que el finde es largo), y los políticos, esos señores a los que pagan por ir al Congreso a tirarse tartas a la cara y mentarse a la madre (y muchos ni van), ahora sacan pecho y se congratulan por la madurez democrática de la sociedad. «Treinta años sólo, y parece que hayamos tenido constitución toda la vida», se dicen. Y es cierto: el papelajo ese de los derechos y los deberes ha sido asimilado, por lo menos, al cincuenta por ciento. Todo el mundo conoce sus derechos. Sus deberes, no tanto. Pasa lo mismo con los convenios laborales: los empleados de correos, por ejemplo, no tienen claro aún lo del deber de atender a la gente, pero el derecho a sus veinte minutos lo tienen inscrito en el corazón, y son capaces de tomar las armas y acometer en manada, gritando a lo Braveheart, por defenderlo. Treinta años más, creo yo, y ya estaremos de un maduro, constitucionalmente hablando, como para dar sopas con honda a los islandeses.
Ahora tendría que romper una lanza en favor de los funcionarios de correos que cumplís diligentemente con vuestro trabajo y recibís las pullas dirigidas al resto, porque si no, nos llenaréis el blog de comentarios de protesta. Pero me dicen los informáticos que a más comentarios por entrada, más ingresos por publicidad, así que mejor acabaré diciendo que sois todos unos mantas, sin excepción, y meteré en el mismo saco a los de tráfico y a los juzgados. Y… a los taxidermistas, por ejemplo. Hala, hasta el martes.
Tags: Braveheart, constitución, correos, funcionarios, ganando amigos
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Lo primero que tengo que decir es que sois cojonudos y que la nueva web sera genial… no, en serio, dais verdadera vergüenza ajena. Este blog es una estupidez que jamás debio ser concebida y mucho menos como cuaderno de bitácora de un nuevo producto que nunca sale o nisiquiera teneis una fecha para sacar (no me extraña que te aburras ¿Y quien no?). Y el concepto anacrónico de blog-diario ¿Que hicisteis? ¿Buscasteis “blog” en la wikipedia y os salio que es un diario personal? Como diria “El lobo” de Pulp Fiction: “Dejad de chuparos las pollas!”. No nos interesa la vida de vosotros dos porque escribais en El Jueves (por muy revista de culto que sea) ¿Alguien sabe el concepto de “entretenimiento” o de “contenidos interesantes”? lo podeis buscar en la wikipedia.
Maldita sea! esta web saldrá genial!!!!
Punto 1º: Xavi, Edgar y Toni se marcan unos pedazo monólogos de una web que no existe…que no pasará cuando esté en funcionamiento
Punto 2º: Los que cada mañana perdeís la esperanza en esta nueva web seguís entrando en el blog…alguien espera que se estrene algoooooooo
Punto 3º: Todo podría ser peor, podrían volver a juntarse Kate Winslet y Leonardo Dicaprio para un segundo dramón(acaba de salir en el telediario)
Pero, pero, pero…
A quienes sí interesen las tonterías de un tipo que trabaja en El Jueves, a lo mejor le hace gracia esta entrada que acabo de colgar en otro blog. A los demás, muy probablemente, no, así que no os invito. :p
Hasta pronto.